Flor de Pascua: la estrella de los centros de mesa navideños

Si hay una planta de navidad protagonista en la ornamentación acorde a estas fiestas, es la flor de Pascua, el vegetal referente de la decoración de navidad junto al popular muérdago y el perenne acebo. Su aspecto aterciopelado se ha convertido en un emblema desde sus orígenes, como cada una de las tradiciones enmarcadas en esta celebración.

El rojo que suele adornar a esta flor de navidad simbolizaba en sus inicios (allá por el siglo XVI en la cultura azteca) la sangre del sufrimiento y los sacrificios, además de la pureza. Aunque ya era conocida su utilidad como elemento para engalanar las estancias de un hogar en estas fechas señaladas, fue el primer embajador de Estados Unidos en México, el botánico Joel Roberts Poinsett (de ahí su segunda denominación, poinsettia), el que puso de moda la flor de Pascua, una planta de navidad con cuidados especiales.

Planta de navidad: cuidados

La primera recomendación para prolongar la vida de esta original planta es mantenerla alejada de las corrientes (tanto de frío como de calor) y no exponerla a los rayos del sol. La temperatura ideal para conservar su lozanía se sitúa entre los 12 y los 24 grados y hay que regarla con cuidado una o dos veces por semana. Además, resulta necesario vigilar las hojas para que no habiten en ellas unas molestas manchas, así como evitar las roturas de los tallos.

Esta planta exótica se ha convertido en la estrella de los centros de mesa navideños, el objeto decorativo por excelencia de la ornamentación de Pascua. Este protagonismo lo ha alcanzado gracias a su textura y la viveza de sus colores, pues además de la pasión del rojo, se han unido a la lista la calidez del amarillo, el encanto del rosa y la sencillez del blanco.

 

Ideas para la puesta en escena 

Sus pétalos darán lustre a tu comedor acompañados de arreglos naturales como el musgo y los bastones de canela o adornados con materiales tradicionales como la lana, salteada en cuidadosas madejas alrededor de la corola. La escenografía más repetida y resolutiva en los centros de mesa es la que incluye piñas naturales, cortezas arrugadas de árboles y ramas secas, una puesta en escena rematada con un cirio en el centro o pequeñas velas de colores.

Las manzanitas decorativas son una opción en auge en la lista de ideas más aclamadas, en la que también encontramos las inmortales bolas del árbol (en todas las dimensiones, especialmente las más pequeñas) y otros objetos como la estrella navideña o las figuritas del nacimiento (en tamaño diminuto o fabricadas con fieltro, cartulina o goma eva), articulando de esta forma el Belén en torno a la flor de Pascua, la planta eterna de la Navidad.

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