El 8 de Marzo se celebra el día internacional de la mujer, hasta hace unos años también llamado el día internacional de la mujer trabajadora, y nos puede sorprender aún escuchar la frase que para lograr la igualdad de género tengan que pasar más de cien años. Nos hace pensar que estuviésemos escuchando una frase de principios del siglo XX o incluso del XIX, pero no, a día de hoy, en pleno siglo XIX, aún hay una brecha de género que posiblemente tardará otro siglo en cerrarse.

La primera diferencia en todo el mundo, incluida en los países desarrollados, es la salarial, las mujeres ingresan de media anualmente poco más que la mitad de lo que hacen los hombres, trabajando ellas aún más horas y en peores condiciones. En países del tercer mundo las mujeres realizar trabajos realmente duros con respecto a sus análogos masculinos y cobran salarios muy bajos.

En estos países subdesarrollados también juega un papel muy importante las religiones y las creencias, que dejan a las mujeres relegadas a semi-esclavitud ante el marido o cualquier otro hombre.

Las leyes parecen defender la igualdad entre ambos sexos, pero la realidad es algo muy diferente.

En muchos países del tercer mundo, aun siendo mayoría, sólo 64 niñas por cada 100 niños varones reciben una educación. Y todavía mueren más de 800 mujeres al día por causas relacionadas con embarazos que podrían haberse evitado debido a las precarias situaciones sanitarias en las que se encuentran muchos de estos países. Además de esto, una de cada tres mujeres sufre violencia física o sexual, normalmente de mano de sus parejas.

En Pakistán, el régimen talibán ha prohibido a las mujeres acudir a la escuela, pero no todas se quedan calladas, la activista Malala Yousafzai lucha a favor de los derechos civiles, sobre todo de las mujeres en ese país. Ha obtenido el Nobel de la Paz a los 16 años, convirtiéndose en la persona más joven en obtener este premio en cualquier categoría. Una de sus frases respecto a la desigualdad de género que pasarán a la historia: “Nuestros hombres creen que ganar dinero y dar órdenes son las bases del poder. No creen que el poder esté en las manos de una mujer que cuida de todos durante todo el día y da a luz”.

Pero no todas estas desigualdades ocurren únicamente en países en vías de desarrollo. En lo referente a la política, el número de mujeres se ha duplicado en los últimos 20 años, pero sigue siendo ínfima en comparación con los hombres al cargo, sólo un 22% de los parlamentarios son mujeres. Y en cuanto a los medios de comunicación, sólo un 24% de las mujeres son protagonistas de algunas historias y de este porcentaje el 46% de las historias no hace más que reforzar los estereotipos de género, mientras que sólo el 6% los impugna.

Además, si vas al supermercado, las mujeres “tienen” que pagar más por sus productos. Existe una llamada ‘Tasa Rosa’ por la cual muchos productos, como desodorantes, cuchillas de afeitar o champús, son más caros por venir en color rosa respecto a su homólogo para hombres en tonos negros o azules, siendo exactamente el mismo producto y añadiéndole solamente el atractivo del color rosa, destinado este para mujeres.

Y no olvidemos que, siendo los tampones y compresas imprescindibles, no son considerados bienes de primera necesidad, por lo tanto el IVA es de un 10% respecto al 4% para los que sí son considerados de primera necesidad como los alimentos básicos, medicamentos o prensa entre otros.

Con todo esto nos ponemos en la situación de que en España las mujeres que trabajan ganan más de un 60% menos que los hombres en oficios de cargos a completa, según el Foro Económico Mundial en su último Informe Global de la Brecha de Género.

 

A principio del año pasado la Secretaria de Igualdad de la UGT publicó un informe donde afirmaba una mejora situación laboral, pero no para las mujeres. Una de cada cinco mujeres no tenía trabajo, lo que eleva la tasa de paro femenino a más de un 22% con respecto a la masculina, que era de poco más de un 19%.

Durante años, numerosas figuras importantes se ha planteado la desigualdad de género y han querido aportar a mermar esta diferencia. El Príncipe Enrique de Inglaterra dijo: “Cuando las mujeres tienen poder, mejoran inmensamente las vidas de todos los que están a su alrededor.”, y es que recordemos que Reino Unido ha vivido las épocas más memorables bajo monarcas femeninas, véase la época Isabelina de manos de Elisabeth I, hija de Eduardo VIII y Ana Bolena, la época Victoriana o la actual con la reina Isabel II de Inglaterra.

Victor Hugo, novelista y dramaturgo francés dijo: “La primera igualdad es la equidad”. Estella Ramey dedicó: “La igualdad llegará cuando una mujer tonta pueda llegar tan lejos como hoy llega un hombre tonto”.

Y es que, aunque no lo creamos, aún queda un largo camino para alcanzar un desarrollo humanitario tan alto como para conseguir acabar con las desigualdades de género en todo el mundo. Citando a Melisa Gates, una empresaria y filántropa estadounidense: “para transformar el mundo y las sociedades, hay que invertir en mujeres”.

Y es que pensémoslo, ¿cuántas mentes brillantes, avances y mejoras se habrán desperdiciado por causa de no permitir a las mujeres las mismas oportunidades que los hombres?

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